Con información de DW.
Una intensa e inusual ola de calor azotó los estados de la región del noreste de Estados Unidos, registrando temperaturas máximas históricas para el mes de mayo y provocando alteraciones considerables en el funcionamiento de las escuelas y los servicios públicos. Los reportes meteorológicos confirmaron que los termómetros rondaron de forma sostenida los 32 grados Celsius (90 grados Fahrenheit) en gran parte de la costa este. El fenómeno climático obligó a las autoridades locales a activar alertas sanitarias por las altas temperaturas y por el marcado deterioro en los indicadores de la calidad del aire.
El Servicio Meteorológico Nacional constató que las ciudades de Portland, en el estado de Maine, y Boston, en Massachusetts, batieron sus récords históricos diarios al alcanzar los 92 y 96 grados Fahrenheit, respectivamente. Ante el calor agobiante, los centros educativos de distritos vulnerables como Dorchester implementaron planes de contingencia de emergencia para los estudiantes, instalando ventiladores industriales, distribuyendo agua embotellada y flexibilizando las normas del uniforme escolar. Los estudiantes expresaron su preocupación por el ambiente pesado en las aulas en plena temporada de exámenes.
La persistencia del sistema de altas presiones estacionado sobre la franja del Atlántico Medio afectó de igual forma a populosas urbes como Filadelfia y Nueva York. En la Gran Manzana, miles de ciudadanos acudieron en masa hacia los parques públicos y los corredores costeros buscando aliviar el sofocante clima de asfalto. El ayuntamiento de Nueva York procedió a la activación de los centros de enfriamiento municipales para ofrecer refugio a los grupos de población más vulnerables, mientras los residentes manifestaban su preocupación por el consecuente incremento en las facturas de energía eléctrica.
Los meteorólogos locales explicaron que las condiciones extremas comenzaron a ceder gradualmente hacia el final de la semana debido al ingreso definitivo de un frente frío acompañado de tormentas eléctricas. Los pronósticos confirmaron un descenso drástico en los termómetros, proyectándose temperaturas de hasta 7 grados Celsius en Portland y 10 grados en Boston. Las autoridades sanitarias reiteraron la recomendación de mantener un monitoreo constante de los niños pequeños y adultos mayores para evitar cuadros de deshidratación ante futuros episodios de calor prematuro.
