El Senado de Estados Unidos aprobó el sábado, comenzar el proceso de tramitación del ambicioso plan fiscal y climático de los demócratas, la Ley de Reducción de la Inflación, que prevé inversiones por valor de miles de millones de dólares en programas de transición energética mientras busca reducir el déficit público y bajar los precios de los medicamentos.

Esta primera votación en la Cámara Alta era el paso previo para que los senadores de ambos partidos puedan empezar a debatir la medida. Votaron a favor los 50 senadores demócratas, y en contra los 50 republicanos, por lo que hizo falta el voto de desempate de la vicepresidenta, Kamala Harris, para inclinar la balanza hacia el sí.

En su discurso anunciando la votación, el líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, aseguró que se trata de una legislación “para las familias que no pueden llegar a fin de mes, para los ancianos que no pueden pagar sus medicamentos y para los niños con asma”.

A partir de ahora, cada grupo parlamentario tiene hasta 10 horas disponibles para ofrecer su opinión sobre el proyecto, que después será sometido a un proceso maratoniano de enmiendas en el que se espera que los republicanos, que se oponen al paquete, introduzcan propuestas que fuercen votaciones difíciles para algunos demócratas.

El Senado se reunió este sábado para tratar de aprobar cuanto antes el plan de medidas, en el que el presidente estadounidense, Joe Biden, y el Partido Demócrata llevan meses trabajando.

Por la mañana se conoció que el proyecto había conseguido la aprobación de la asesora oficial del Senado, que debía asegurar que se ajustaba a las reglas de la reconciliación presupuestaria, un proceso complicado pero clave ya que permite que la legislación se apruebe por una mayoría simple en lugar de la mayoría cualificada de 60 votos que se suele necesitar en la Cámara Alta.