Con información de CNN.
El cementerio La Esperanza, ubicado en una zona montañosa de La Guaira, se ha transformado en el principal lugar de descanso para las víctimas del sismo, muchas de las cuales permanecen aún sin identificar.
Durante toda la jornada de este lunes, equipos forenses apoyados por maquinaria pesada trabajaron a contrarreloj para recibir camiones cargados con ataúdes y preparar las fosas en medio de un fuerte despliegue de custodia policial.
Para responder a la emergencia humanitaria, la administración del camposanto habilitó un total de 500 nuevos espacios, reservando un área especial de 150 tumbas para los cuerpos no reclamados.
Cada fallecido recibe una sepultura individual marcada con un código numérico y delimitada con piedras blancas, un sistema diseñado para que los familiares puedan ubicar y reclamar los restos de sus seres queridos en el futuro.
Líderes comunitarios de la zona explicaron que las nuevas fosas están organizadas en terrazas identificadas con las letras A, B, C, D, F y G, las cuales llevan apenas una semana operando. Voceros de los consejos comunales señalaron que esta distribución busca garantizar una sepultura digna a las víctimas de la tragedia y permitir que las familias tengan un punto exacto para rendirles homenajes o realizar ceremonias religiosas.
La magnitud del desastre natural sigue reflejándose en las filas de tumbas recién excavadas, mientras miles de familias continúan esperando respuestas sobre las personas desaparecidas. De acuerdo con el balance más reciente emitido por el Parlamento, la cifra oficial de muertes por el doble terremoto se elevó a 3,535 personas, registrando además un saldo de 16,740 heridos y más de 17,800 desplazados.
