Serena Williams salió al estadio para su primer partido desde que le dijo al mundo que está lista para dejar el tenis profesional. Recibida por una ovación de pie, la 23 veces campeona de Grand Slam no sonrió. Ella no saludó. Tomó un sorbo de una botella de plástico mientras entraba.

Algunas personas en la multitud capturaron el momento con las cámaras de sus teléfonos celulares. Otros sostenían carteles dibujados a mano, oh, tantos carteles, con mensajes como “Reina” o “Gracias”. La estadounidense de 40 años salió del National Bank Open el miércoles por la noche con una derrota por 6-2, 6-4 ante Belinda Bencic.

Si bien hubo algunas bombas de puño familiares y gritos de “¡Vamos!” durante la competencia, fue solo después que Williams realmente permitió que sus sentimientos se mostraran, su voz temblaba y sus ojos se llenaron de lágrimas durante una entrevista en la cancha cuando Bencic cedió el protagonismo.

“Muchas emociones, obviamente”, dijo Williams a los espectadores que la alentaron relata EFE, pero además acotó que, tras haber dado el anuncio, “han sido 24 horas bastante interesantes”. “Soy terrible para las despedidas”, agregó, con la mano en el pecho, “¡pero adiós, Toronto!”.