Con información de Infobae.

La jueza federal de Miami, Melissa Damian, negó la solicitud de libertad bajo fianza al excongresista republicano David Rivera. El político de 60 años de edad permanecerá bajo estricta custodia en una cárcel federal hasta la celebración de su audiencia de sentencia fijada para el próximo 20 de julio.

La magistrada desestimó los recursos de los abogados defensores a pesar de que varias comisiones empresariales del sur de Florida se ofrecieron a respaldar una fianza millonaria con capitales de sus cuentas bancarias.

La jueza Damian enfatizó en su fallo que el exlegislador representa un inmenso riesgo de fuga por mantener importantes activos financieros e influencias operativas en el extranjero.

Rivera fue declarado culpable por un jurado federal el pasado mes de mayo junto a la consultora política Esther Nuhfer. Las investigaciones penales del Departamento de Justicia demostraron que ambos participaron en una red de cabildeo encubierto y lobby ilegal a favor de la petrolera de Nicolás Maduro, firmando contratos de consultoría por 50 millones de dólares.

El dictamen judicial detalla que el excongresista violó de forma sistemática la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA) y cometió lavado de dinero derivado de transacciones comerciales con un régimen sancionado por Washington.

Los fiscales federales comprobaron que, entre los años 2019 y 2020, Rivera ejecutó planes de presión política para intentar sacar de la lista de sanciones de la OFAC al empresario venezolano Raúl Gorrín, dueño de Globovisión. Rivera enfrenta una pena de hasta diez años de prisión federal en las celdas de reclusión.

El escándalo político cobró una gran repercusión en las pasarelas del Congreso debido a la estrecha amistad histórica de Rivera con el secretario de Estado, Marco Rubio. La jueza fijó para el próximo 19 de octubre el inicio de un segundo juicio con jurado contra el acusado para procesar cargos adicionales por narcoterrorismo en los distritos de Florida. Los comités de deudos vigilan el cierre de las bitácoras mientras el Servicio Secreto mantiene bajo resguardo las salas del tribunal de Miami Gardens contra disturbios de la clase trabajadora.