Afectados de los recientes tiroteos masivos en Uvalde y Buffalo junto a familiares y otros testigos, testificaron ante congresistas el miércoles en una audiencia centrada en lo que se ha catalogado como una “epidemia” de violencia armada en Estados Unidos. El Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara Baja escuchó a varios grupos de testigos de las recientes masacres.

Hablaron Zeneta Everhart, madre de Zaire Goodman, de 20 años, quien recibió un disparo en el cuello y sobrevivió al tiroteo de Buffalo; Roy Guerrero, el único pediatra de Uvalde que también ayudó a tratar a las víctimas; Félix Rubio y Kimberly Rubio, la madre de Lexi Rubio, asesinada a tiros en Uvalde; y Miah Cerrillo, una estudiante de cuarto grado en la Escuela Primaria Robb que sobrevivió al tiroteo después de untarse la sangre de su compañera de clase muerta y fingir estar muerta.

Los testigos rogaron a los miembros del Congreso tomar medidas legislativas para prevenir futuros tiroteos masivos en el país. Uno de los relatos más fuertes fue el de Miah Cerrillo, de 11 años. Cerrillo dijo que estaban mirando una película en el salón de clases cuando ingresó el atacante armado, corrieron a esconderse detrás del escritorio de su maestra.

De acuerdo a lo que explica, el pistolero primero baleó una ventana para entrar al salón adjunto y por una puerta que conectaba las dos aulas entró hasta que entró al salón de ella y le dijo a su maestra ‘buenas noches’ y le disparó en la cabeza, luego les disparó a algunos de sus compañeros, así lo detalló la niña por medio de un video pregrabado.

“Luego le disparó a mi amiga y (el pistolero) se fue, entonces me cubrí de su sangre, me mantuve callada y luego llamé al 911”, agregó. Roy Guerrero, médico pediatra de un hospital local de Uvalde, describió lo que vio al recibir a las víctimas de la masacre escolar.

“Una camisa blanca de Lilo y Stitch que una niña llevaba estaba cubierta de sangre cuando ingresó a la sala de emergencias y sangraba del hombro debido a una herida de bala”, indicó el galeno sobre una de las víctimas.

“Los cuerpos de dos niños habían sido mutilados por las balas que les dispararon, decapitados, estaban despedazados”, agregó Guerrero en una gráfica descripción de los sucesos. Telemundo51 indica que, Zeneta Everhart, madre de Zaire Goodman, sobreviviente del tiroteo en Buffalo, dijo que los políticos que no apoyen leyes más estrictas de control de armas deberían ser sacados de sus puestos por los votantes.