Con información de Infobae.

El ex campeón de peso gallo, Cody Garbrandt, protagonizó uno de los momentos más extraños en la historia reciente de la UFC durante su enfrentamiento contra el chino Xiao Long en Las Vegas.

A pesar de ser víctima de tres impactos ilegales en la ingle que le provocaron vómitos en pleno octágono, el estadounidense de 34 años logró imponerse por decisión unánime. La severidad de los golpes obligó a detener el combate en varias ocasiones, dejando una imagen inusual de Garbrandt recuperándose sobre un balde.

El árbitro del encuentro, Herb Dean, tuvo una actuación determinante al sancionar a Xiao Long con la deducción de dos puntos debido a sus reiteradas infracciones. Tras un primer golpe bajo y un posterior rodillazo ilegal, el juez advirtió al peleador asiático que una nueva falta resultaría en su descalificación inmediata. El clima de tensión escaló hasta el final de la pelea, cuando la seguridad tuvo que intervenir debido a un puñetazo que Long conectó después de sonar la campana.

A pesar de que las tarjetas de los jueces mostraron un triple 28-27 a favor de Garbrandt, las estadísticas revelaron que Long había ganado técnicamente dos de los tres asaltos. Sin embargo, las penalizaciones por los golpes bajos inclinaron la balanza a favor del estadounidense. Garbrandt reconoció tras la pelea que el encuentro fue «caótico» y atribuyó parte del comportamiento de su rival a una posible barrera idiomática que dificultó la comprensión de las advertencias del réferi.

Este triunfo representa un respiro vital para la carrera de Garbrandt, quien arrastraba una racha negativa de siete derrotas en sus últimas diez presentaciones. Aunque el reglamento estipula que la pérdida de control de funciones corporales como el vómito puede derivar en un nocaut técnico, la naturaleza accidental provocada por una falta permitió que la pelea continuara. Con este resultado, el ex campeón rompe una serie de dos caídas consecutivas y busca estabilizar su futuro dentro de la organización.