Con información de EFE.
En una llamada de casi una hora calificada como «franca y constructiva», el presidente Donald Trump instó a su homólogo ruso, Vladímir Putin, a finalizar la guerra en Ucrania como una vía para aliviar las tensiones globales.
Durante la conferencia de prensa en Miami, Trump reveló que Putin se mostró dispuesto a colaborar en el conflicto de Oriente Medio, aunque el mandatario estadounidense subrayó que un arreglo político-diplomático en Ucrania sería la mayor contribución para estabilizar la seguridad internacional.
Por su parte, el Kremlin informó que Putin planteó diversas variantes para un acuerdo en el conflicto iraní, fruto de sus recientes conversaciones con el presidente Masud Pezeshkian.
Rusia ha mantenido un apoyo «inquebrantable» al nuevo liderazgo de Teherán tras la muerte del ayatolá Alí Jameneí, evento que Putin calificó de «asesinato». A pesar de estas diferencias de postura, ambos líderes coincidieron en la necesidad de mantener canales de comunicación abiertos para evitar una escalada nuclear o un colapso total del mercado petrolero.
El tema de Venezuela también formó parte de la agenda, específicamente por su impacto en los precios del crudo, que se han disparado tras las ofensivas en el Golfo Pérsico.
Trump reiteró su interés en un cese rápido de las hostilidades tanto en Europa como en el Medio Oriente, mientras que la parte rusa valoró positivamente los esfuerzos de mediación del equipo del republicano. Según el asesor Yuri Ushakov, el avance exitoso de las tropas rusas en la línea de contacto debería incentivar a Kiev a sentarse en la mesa de negociaciones.
Esta conversación, la primera entre ambos desde finales de 2025, marca un punto de inflexión en la diplomacia personalista de Trump. Mientras el mundo observa el desarrollo de la operación «Furia Épica» contra Irán, el contacto con Moscú sugiere un intento de Washington por triangular soluciones que involucren a las potencias regionales. El éxito de estas gestiones dependerá de cómo se equilibre el apoyo de Rusia a Irán con el deseo de Trump de poner fin a lo que él llama «la batalla que nunca termina» en Ucrania

