Con información de DW.

La fiscalía federal de Nueva York ha presentado cargos formales por narcotráfico contra Rubén Rocha Moya, actual gobernador del estado mexicano de Sinaloa.

El político oficialista se convierte así en el funcionario en activo de mayor jerarquía señalado por vínculos directos con redes del crimen organizado en Estados Unidos.

El contundente documento judicial acusa al mandatario estatal y a otros nueve altos funcionarios de asociarse con el Cártel de Sinaloa para distribuir cantidades masivas de estupefacientes en territorio estadounidense. Entre los funcionarios implicados figuran también un senador en funciones, el alcalde de Culiacán y figuras clave de las áreas de seguridad y finanzas del estado.

Estas graves acusaciones surgen en un momento de extrema tensión diplomática entre México y Estados Unidos, exacerbada recientemente por operaciones antinarcóticos no autorizadas que resultaron en la muerte de dos agentes de la CIA. La situación ha desatado fuertes cruces de declaraciones internacionales respecto a la profunda corrupción institucional en la región.

A nivel local, el estado de Sinaloa atraviesa una severa crisis de violencia derivada de las disputas internas del cártel dominante. La población de Culiacán denuncia que la presunta colusión gubernamental con estas redes criminales es la causa principal de la inseguridad que azota incesantemente al estado.