Con información de DW.

Los Guardianes de la Revolución emitieron una advertencia televisada asegurando que cualquier nueva movilización antigubernamental recibirá una respuesta «aún más fuerte» que la del pasado 8 de enero.

El ejército ideológico iraní acusó a Estados Unidos e Israel de sembrar el terror y fomentar disturbios para desestabilizar el régimen en medio del conflicto bélico actual.

Las tensiones internas en Irán se han agudizado debido al alto costo de la vida y las sanciones internacionales. Organizaciones de derechos humanos estiman que más de 7.000 personas han muerto a causa de la represión en los últimos meses, aunque las cifras oficiales de Teherán sitúan el balance en 3.000 fallecidos, calificando a los manifestantes como «terroristas» al servicio de potencias extranjeras.

El comunicado surge mientras el conflicto militar entra en su decimotercer día. Con la economía castigada y la presión militar en aumento por parte de la coalición liderada por Washington, el régimen iraní intenta blindarse contra un posible levantamiento popular interno que las autoridades estadounidenses han alentado públicamente como parte de su estrategia de presión máxima.