Con información de DW.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, viajará a Washington este jueves para una reunión bilateral con Donald Trump. Ambos mandatarios abordarán cuestiones económicas y de seguridad de interés común, en lo que será su segundo encuentro oficial tras la cita del año pasado en Malasia. La reunión cobra relevancia debido a las profundas discrepancias ideológicas entre el líder izquierdista de 80 años y el mandatario republicano de 79.
Uno de los puntos centrales de la agenda será el acceso a recursos estratégicos para la industria tecnológica. Washington ha mostrado un fuerte interés en los yacimientos de tierras raras de Brasil, que posee las segundas reservas más grandes del mundo. Mientras Trump busca asegurar estos elementos para la fabricación de misiles y autos eléctricos, Lula defiende que Brasil debe controlar todo el proceso productivo y no ser solo un exportador de materia prima.
En materia de seguridad, el diálogo se prevé tenso debido a las políticas antiterroristas de Estados Unidos. Se rumorea que Washington podría designar a las facciones brasileñas Comando Vermelho y PCC como grupos terroristas, una medida que el gobierno de Lula rechaza categóricamente. Esta denominación tendría implicaciones directas en la soberanía brasileña y en la forma en que ambos países colaboran contra el crimen organizado transnacional.
El encuentro se produce además en un contexto de fricción por la política exterior en Oriente Medio. Lula ha sido un crítico severo de las acciones de Trump contra Irán, especialmente por el impacto en el comercio mundial. Sin embargo, ambos líderes parecen dispuestos a buscar una «química» que beneficie a las dos mayores democracias de Occidente, priorizando el pragmatismo económico sobre sus notorias diferencias en cambio climático y comercio internacional.
