Con información de DW.
Las autoridades de la Universidad de Cornell suspendieron de manera indefinida todas las fiestas en casas de fraternidades hasta el cierre del ciclo académico 2026-2027.
La drástica decisión institucional responde a una grave denuncia interpuesta por una estudiante, quien aseguró haber sido drogada y agredida sexualmente por miembros de la fraternidad Chi Phi.
La administración universitaria adoptó una política de tolerancia cero ante estos hechos, comprometiéndose a reforzar los mecanismos de protección estudiantil y ofrecer alternativas seguras de ocio.
Aunque la fiscalía local cerró la investigación inicial sin formular cargos penales, la afectada formalizó una demanda civil que ha reavivado las críticas contra la respuesta institucional.
Este caso ha generado un intenso debate en el ámbito universitario estadounidense sobre la seguridad en los campus y la responsabilidad de las organizaciones estudiantiles.
