Con información de EFE.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, inscribió formalmente su precandidatura para buscar un tercer mandato consecutivo en las elecciones generales fijadas para el año 2027. La postulación oficial fue confirmada la noche del domingo por la junta directiva del partido gobernante Nuevas Ideas. El presidente de la organización política, Xavi Bukele, difundió en sus plataformas digitales las actas de solicitud debidamente firmadas y recibidas por la Comisión Nacional Electoral del movimiento, asegurando que se encuentran listos para la contienda en las urnas.
La fórmula presidencial del oficialismo salvadoreño volverá a estar integrada por el actual vicepresidente de la república, Félix Ulloa, quien también buscará un tercer periodo en el Ejecutivo. Ulloa agradeció públicamente la oportunidad de continuar participando en las reformas estructurales del país centroamericano, afirmando que los sueños de la población civil comienzan a convertirse en realidad. Se anticipa que los mandatarios no enfrentarán contrincantes de peso en las elecciones primarias internas de su partido en verano.
La habilitación legal para optar a este nuevo mandato presidencial es fruto de una reforma constitucional aprobada por la Asamblea Legislativa el 31 de julio de 2025. Los diputados de la bancada mayoritaria ratificaron en una sola jornada y sin debate previo la modificación de cinco artículos de la Carta Magna que eliminó las restricciones a la reelección consecutiva. Aunque Bukele asumió su segundo mandato en 2024 bajo tensiones legales, el nuevo marco jurídico adelantó las elecciones generales y extendió el periodo presidencial a seis años.
De acuerdo con los sondeos de opinión y encuestas publicadas recientemente por las firmas de los condados, Bukele conserva elevados índices de popularidad gracias a la reducción drástica de la violencia y el combate frontal a las pandillas. No obstante, las mediciones técnicas reflejan crecientes demandas de la clase trabajadora en materia económica y de costo de vida. Previamente, el mandatario había expresado ante medios internacionales su deseo personal de gobernar El Salvador por una década adicional para consolidar sus planes de infraestructura.
