Con información de DW.

Un fuerte temblor sacudió nuevamente las calzadas de Caracas y el litoral del estado La Guaira la mañana de este lunes 29 de junio de 2026. El movimiento telúrico se registró poco después de las 07:00 horas locales (11:00 GMT), obligando a cientos de personas a evacuar de emergencia sus viviendas ante el pánico de nuevos colapsos estructurales.

Según los reportes informáticos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el sismo tuvo una magnitud de 4,6 con epicentro a 27 kilómetros al norte del balneario de Caraballeda, mientras que la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) lo estimó en 4,2 de magnitud con una profundidad focal de apenas 2,9 kilómetros.

Este evento sísmico se consolida como la réplica más intensa reportada desde el pasado miércoles, cuando el devastador doblete sísmico de 7,2 y 7,5 dejó un balance provisional que ya ronda los 1.500 muertos en el norte del país. Testigos presenciales en La Guaira describieron el fenómeno como un fuerte impacto vertical; el ciudadano Fernan Hernández relató a las agencias de prensa que, a diferencia del terremoto principal que tuvo un movimiento de onda lateral, este nuevo temblor «hizo rebotar el piso» en los condados costeros, complicando las labores manuales que realiza para hallar a su hermano entre las ruinas de un edificio residencial de cinco pisos.

Ante la alarma colectiva de la población civil, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, emitió un mensaje oficial a través de su canal de Telegram para estabilizar las salas de opinión. El vocero parlamentario confirmó el registro de la réplica de moderada intensidad, pero enfatizó de forma categórica que los comités de emergencia no reportan daños materiales adicionales en ninguna parte del territorio nacional. Las patrullas policiales y de Protección Civil se desplegaron de inmediato en las autopistas y calzadas urbanas para verificar las condiciones de los viaductos y calmar a las familias de la clase trabajadora.

Este nuevo sacudón se escenifica en un panorama de extrema tensión, mientras las brigadas de rescatistas nacionales y extranjeras trabajan contrarreloj entre las placas de concreto, habiendo superado ya las 72 horas críticas para encontrar sobrevivientes con vida. Aunque las oficinas del gobierno transitorio han evitado difundir listas netas de personas desaparecidas en sus pantallas, los balances técnicos de la Organización de las Naciones Unidas estiman que la cifra de desaparecidos ronda las 50.000 personas en la zona de desastre, amenazando con elevar la magnitud de la tragedia en verano.