Con información de Infobae.
Un análisis reciente revela que Florida está perdiendo su atractivo para los jóvenes en edad productiva debido al encarecimiento extremo de la vivienda y los seguros. Ciudades como Orlando, Miami y Tampa se encuentran entre las áreas metropolitanas con los ingresos familiares medianos más bajos, lo que contrasta con el aumento desproporcionado del costo de vida. Esta situación ha forzado un éxodo migratorio hacia otros estados como Tennessee y Carolina del Sur, donde la presión financiera es menor y los salarios son más competitivos.
El sector inmobiliario en Tampa refleja la gravedad de la crisis: el precio medio de venta de una vivienda aumentó de 298,000 dólares en 2019 a 478,000 dólares en 2024. Según sondeos de la Florida Atlantic University, el 80% de los residentes están preocupados por la falta de viviendas asequibles, y casi la mitad de la población considera emigrar. La estructura salarial del estado se mantiene rezagada, con la mayoría de las ocupaciones habituales pagando menos de 20 dólares la hora, lo que imposibilita el acceso a la propiedad para la clase trabajadora.
Expertos advierten que este desplazamiento de habitantes de hasta 44 años representa una amenaza directa al modelo económico de Florida, que históricamente ha dependido de la expansión demográfica. Sectores clave como la construcción, el comercio minorista y los servicios ya están sintiendo la falta de mano de obra joven. Mientras tanto, el flujo de nuevos residentes se está desplazando hacia personas de mayor edad y alto poder adquisitivo, quienes no participan activamente en el mercado laboral estatal pero siguen presionando los precios al alza.
La caída en la migración interna podría provocar un estancamiento en la creación de empleos y un golpe eventual al valor de las propiedades. Testimonios de antiguos residentes indican que, al mudarse a estados con menores impuestos y alquileres más bajos, su calidad de vida y sus ingresos netos aumentan significativamente. Si Florida no logra corregir el desequilibrio entre los salarios y el costo habitacional, su sostenibilidad económica a largo plazo quedará en duda, dejando de ser el destino predilecto para el dinamismo laboral en el país.
