Con información del Diario las Américas.

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos, bajo la dirección de Pete Hegseth, anunció la eliminación oficial del requisito de vacunación obligatoria contra la gripe para todo el personal militar y civil.

 A través de un memorando con efecto inmediato, la inmunización pasa a ser un acto voluntario tanto para miembros en servicio activo como para la reserva. Esta medida rompe con décadas de protocolos sanitarios militares, bajo el argumento de que los mandatos médicos debilitan las capacidades de combate y carecen de racionalidad.

Hegseth defendió la nueva política asegurando que la salud y las convicciones personales de los «guerreros estadounidenses» no son negociables.

El secretario de Defensa enfatizó que, aunque los militares tienen la libertad de vacunarse si consideran que es beneficioso, el Pentágono no volverá a imponer medidas que considere excesivas. Esta decisión se alinea con la visión de la administración de Donald Trump de priorizar las libertades individuales sobre las imposiciones de salud pública tradicionales.

Con esta reforma, el Departamento de Guerra busca devolver la autonomía médica a sus filas, eliminando lo que califican como «mandatos absurdos». El cambio de política se produce en un momento de reestructuración de las Fuerzas Armadas, donde se busca fomentar la fortaleza individual y el sentido común.