Con información de DW.
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) inició una auditoría anticipada a la cadena ABC y sus filiales, en respuesta directa a las exigencias del presidente Donald Trump de despedir al presentador Jimmy Kimmel.
La medida regulatoria afecta directamente a Disney, corporación matriz de la televisora, abriendo un nuevo y tenso debate sobre los límites de la libertad de expresión consagrada en la Constitución.
El conflicto se originó a mediados de abril cuando Kimmel bromeó sobre el «aura de futura viuda» de la primera dama Melania Trump, un comentario que la familia presidencial catalogó como una peligrosa incitación a la violencia. Esta acusación cobró mayor sensibilidad para la Casa Blanca al coincidir temporalmente con un incidente que involucró a un sujeto armado en la reciente cena de la Asociación de Corresponsales en Washington.
El gobierno estadounidense y sus allegados recrudecieron los ataques públicos contra el comediante, con la primera dama exigiendo a la cadena que tomara medidas disciplinarias inmediatas. A esta ofensiva se sumó Steven Cheung, director de comunicación de la presidencia, quien utilizó las redes sociales para insultar a Kimmel por negarse a emitir una disculpa formal.
En respuesta a la controversia, el presentador desestimó las acusaciones tildándolas de ridículas y acusó a Trump de doble moral, recordando que el mandatario de casi 80 años acababa de hacer un chiste muy similar sobre su propia edad frente al rey Carlos III. Kimmel minimizó sus palabras como una broma ligera e instó a la administración a reflexionar sobre su propia retórica incendiaria contra migrantes, prensa y opositores.
