Con información de DW.

Una violenta riña en el Centro Penitenciario Yare III, ubicado en el estado Miranda, culminó en un motín que dejó un saldo de cinco privados de libertad fallecidos.

El Ministerio del Servicio Penitenciario confirmó el suceso el martes, identificando a las víctimas y calificando el incidente como un enfrentamiento interno en este recinto de máxima seguridad. Ante la gravedad de los hechos, el Ministerio Público ha iniciado una investigación exhaustiva para esclarecer las causas que detonaron la violencia en una instalación destinada a bandas criminales de alta peligrosidad.

Por su parte, organizaciones no gubernamentales como el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunciaron una grave falta de información hacia los familiares, quienes permanecieron en zozobra tras la suspensión de las visitas.

El OVP criticó la gestión oficial, señalando que la desinformación constituye una forma de tortura para los allegados de los reclusos. La situación irregular en Yare III pone nuevamente de relieve la precaria situación del sistema carcelario venezolano y la constante inestabilidad en los centros de reclusión del país.

Los rumores sobre traslados no confirmados y la presencia masiva de ambulancias el día lunes aumentaron la tensión en las cercanías del penal. Los familiares de los reos exigieron respuestas inmediatas mediante protestas, reclamando su derecho a conocer el estado de salud de sus seres queridos.

El gobierno venezolano, por su parte, se ha limitado a publicar los nombres de los fallecidos, mientras las ONG insisten en que estas tragedias son consecuencia del hacinamiento y la falta de control efectivo dentro de las prisiones de máxima seguridad.