Con información de EFE 

El condado de Manhattan en Nueva York cuenta desde el lunes con la primera playa pública en el parque del río Hudson, donde los neoyorquinos podrán tomar el sol, disfrutar de un paseo y el paisaje y practicar deportes, un proyecto que tomó 25 años hacerlo realidad. Sin embargo, no podrán bañarse, por el momento.

También serán bienvenidos los amantes del kayakismo y de las embarcaciones pequeñas sin motor.

La gobernadora Kathy Hochul y el alcalde de la ciudad, Eric Adams inauguraron el lunes la Península de Gansevoort, un oasis verde de 5,5 acres (unas 3 hectáreas), el espacio recreativo independiente más grande dentro del río Hudson, construido con un costo de 73 millones de dólares. “Este es el parque más grande construido en la ciudad desde Central Park en 1869”, frente al Museo Whitney, en el Barrio del Meatpacking, indicó la gobernadora y destacó además la marisma ecológica, que mejorará el hábitat, la resiliencia y servirá como centro educativo.

También las bolas de arrecife sumergidas y gaviones de ostras sembrados con 20 millones de ostras juveniles, instalados en el río entre la Península y Little Island.

“Esta colaboración entre la ciudad y el estado beneficiará a todos los que visiten este lugar en la orilla del Hudson, e incluye desde la mitigación del cambio climático hasta la competencia en los campos de juego, desde un paseo con tu cachorro hasta sentarte en la playa”, señaló Hochul.

Aunque la calidad del agua del río Hudson ha mejorado, la península de Gansevoort está diseñada para ser una playa para tomar baños solares.