Con información de EFE.
A poco más de un mes para el inicio de la Copa del Mundo, la polémica por el costo de las entradas en Estados Unidos ha alcanzado niveles críticos. En plataformas de reventa legal como VividSeats, los boletos para la final en el MetLife Stadium han llegado a cotizarse entre los 9.263 y los 64.822 dólares.
Incluso, se han registrado ofertas que superan los dos millones de dólares para el partido decisivo del primer torneo en la historia con 48 selecciones participantes.
Ante las críticas, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió el uso del «mercado dinámico», un sistema que ajusta los precios según la oferta y la demanda. Infantino argumentó que Estados Unidos posee el mercado de entretenimiento más desarrollado del mundo y que, si la FIFA fijara precios artificialmente bajos, estos terminarían duplicándose de todos modos en el mercado secundario, beneficiando a terceros en lugar de a la organización.
Este fenómeno de precios exorbitantes no se limita a la final; partidos de la fase de grupos también muestran cifras elevadas. El debut de la selección de Estados Unidos ante Paraguay en Los Ángeles tiene entradas que oscilan entre los 942 y los 7.877 dólares. De igual forma, ver a la vigente campeona, Argentina, enfrentarse a Argelia en Kansas City requiere una inversión mínima de 776 dólares por asiento.
A pesar del descontento de los aficionados, los expertos señalan que el mercado dinámico podría experimentar un ajuste a la baja si la demanda disminuye al acercarse las fechas de los encuentros. Por ahora, el Mundial de 2026 se perfila no solo como el más grande en términos de equipos, sino también como el más costoso para los asistentes, reflejando la realidad económica de los grandes eventos deportivos en territorio estadounidense.
