Con información de El Nuevo Herald.
Las autoridades sanitarias de Cuba confirmaron un nuevo brote de hepatitis A en la provincia de Matanzas, afectando localidades clave cercanas al balneario de Varadero. La situación ha generado alarma en los municipios de Matanzas y Cárdenas, donde se han identificado focos de contagio en barrios residenciales. Este episodio ocurre apenas un año después de una crisis similar en el mismo territorio del occidente cubano.
La mayor preocupación se concentra actualmente en la barriada de Versalles, en Matanzas, donde se reportan 18 casos activos. Por su parte, el asentamiento de La Marina, en Cárdenas, registra siete pacientes confirmados. La cercanía de estos focos con los principales polos turísticos del país mantiene en alerta a los servicios de epidemiología debido al carácter altamente contagioso de la enfermedad.
El virus se transmite principalmente por vía fecal-oral mediante agua o alimentos contaminados, provocando inflamación del hígado e ictericia. Ante el riesgo, las autoridades recomiendan extremar la higiene, clorar el agua y evitar compartir utensilios, advirtiendo que el período de contagio puede extenderse hasta 15 días después de iniciados los síntomas.
Esta emergencia coincide con una aguda crisis de infraestructura y energía que dificulta la conservación de alimentos y el suministro de agua potable. El brote surge en un momento crítico para el sector turístico, que ha sufrido una caída del 48% en la llegada de visitantes extranjeros durante el primer trimestre de 2026.
