Con información de EFE.

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, subió el tono de la confrontación diplomática al calificar formalmente al expresidente cubano Raúl Castro como un «fugitivo» de la justicia estadounidense. Las declaraciones del jefe de la diplomacia norteamericana se pronunciaron en Miami, apenas un día después de que el Departamento de Justicia desvelara los cargos criminales contra el líder comunista por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996. Rubio enfatizó que las evidencias contra el político de 94 años son claras e irrefutables, respaldadas por confesiones grabadas del propio implicado.

Al ser consultado por los corresponsales de prensa sobre si la administración del presidente Donald Trump contempla ejecutar una operación militar de captura en la isla, el secretario de Estado se negó rotundamente a revelar los planes operativos del Gobierno. Rubio argumentó que las agencias federales no anticiparán sus estrategias tácticas ante los medios de comunicación y que cualquier medida de aprehensión internacional será informada con posterioridad. El caso ha desatado especulaciones sobre si Washington aplicará la misma estrategia judicial utilizada contra el venezolano Nicolás Maduro.

La respuesta institucional de La Habana fue canalizada por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, quien acusó de forma enérgica a Marco Rubio de mentir deliberadamente con el único propósito de instigar una agresión militar. Rodríguez negó categóricamente que su nación represente una amenaza para la seguridad nacional de Washington y denunció el carácter destructivo de las sanciones económicas impulsadas por el secretario de Estado. El ministro cubano aseveró que el bloqueo petrolero implementado por la Casa Blanca es el principal obstáculo para el desarrollo de los sectores público y privado de la isla.

El centro del expediente penal que instruyen los fiscales federales en Miami incorpora como prueba fundamental una grabación de audio de junio de 1996 en la cual Castro confiesa haber dictado la orden militar de abrir fuego. El ataque de los cazas MiG-29 costó la vida de cuatro aviadores de la organización del exilio del sur de la Florida. Rodríguez concluyó su réplica catalogando de falsedad la inclusión de Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo, argumentando que Estados Unidos ha amparado durante décadas la ejecución de actos terroristas contra la soberanía cubana.