Con información de EFE.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ofreció aclaraciones desde el Despacho Oval respecto a las operaciones navales de su administración, negando de forma categórica que el envío del portaaviones nuclear USS Nimitz busque intimidar a Cuba. Al ser interrogado por los corresponsales de prensa sobre el propósito del masivo despliegue militar en las aguas del mar Caribe, el mandatario republicano calificó a la isla como un Estado fallido que carece de alimentos y energía, asegurando que la movilización responde a una política de preparación logística ante la severa crisis humanitaria de la región.
El jefe del Ejecutivo estadounidense reafirmó su compromiso con la comunidad del exilio cubanoamericano asentada en el sur de la Florida y prometió que Washington mantendrá una postura de asistencia directa enfocada en los ciudadanos de la isla. Trump insistió en que su administración busca forzar un cambio de régimen político y de modelo económico a través de medidas de presión institucional. No obstante, el despliegue del grupo de ataque naval se produce apenas un día después de que el Departamento de Justicia dictara cargos de asesinato contra Raúl Castro, elevando la tensión prebélica.
En paralelo a las maniobras navales del portaaviones nuclear, el Ejército de los Estados Unidos inició un masivo despliegue de cientos de militares desde el Fuerte Buchanan en Puerto Rico. La comandancia de la principal instalación militar del Caribe informó que las unidades de ingeniería iniciaron su traslado hacia centros de entrenamiento en territorio continental para incorporarse a futuras operaciones globales no identificadas. La coordinadora de movimientos del fuerte, Luisa Segarra, detalló que el traslado requiere una sincronización precisa entre transporte terrestre, marítimo y aéreo sin margen de error.
La movilización de tropas y recursos de artillería desde Puerto Rico ha desatado oleadas de especulaciones entre los analistas internacionales sobre si la Casa Blanca planifica una operación de captura contra los líderes de La Habana, emulando la detención del venezolano Nicolás Maduro ejecutada en enero. Mientras el canciller cubano Bruno Rodríguez acusa a la diplomacia de Washington de fraguar una intervención militar despiadada, el Pentágono justifica los movimientos de tropa como parte de sus ejercicios de rotación. Las fuerzas armadas estadounidenses mantienen un monitoreo permanente sobre el Estrecho de Florida.
