Con información de EFE.

El Gobierno de Venezuela otorgó de forma oficial una licencia a la transnacional británica Shell para explorar y explotar el campo de gas Loran. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, lideró el acto solemne en el Palacio de Miraflores para detallar que el proyecto permitirá el aprovechamiento adecuado del recurso para la exportación.

Las autoridades calificaron la firma de hito histórico, debido a que este colosal yacimiento —que cuenta con siete reservas energéticas— estuvo completamente paralizado y sin inversiones durante los últimos 23 años.

La importancia geopolítica de la licencia radica en que seis de los siete yacimientos de gas del campo Loran son transfronterizos con Trinidad y Tobago, requiriéndose acuerdos internacionales.

Paralelamente, Rodríguez firmó contratos con los directivos europeos para reactivar el desarrollo integral de las unidades de producción Carito y Pirital en Monagas. Por su parte, la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, confirmó el inicio de las primeras órdenes de compra de barriles en superficie para abastecer los mercados.

El presidente de Exploración y Producción de Shell, Peter Costello, celebró el pacto catalogándolo de logro maravilloso para la compañía y manifestando su entusiasmo por trabajar de la mano con las refinerías de PDVSA. La llegada de la corporación privada se concretó gracias a la reciente reforma de la Ley de Hidrocarburos que abrió las puertas al capital extranjero.

El entendimiento contó con la presencia del secretario de Interior de EE. UU., Doug Burgum, bajo el amparo de las actualizaciones de las licencias generales emitidas por el Departamento del Tesoro.

El acercamiento con la transnacional británica coincide con los planes de la firma nacional Vepica para reactivar los pozos pesados de la Faja del Orinoco. Mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, exige en Washington fijar un padrón electoral transparente, los peritajes de Shell evalúan el fortalecimiento de la infraestructura de distribución en el este del país. Los analistas estiman que las ventas de gas inyectarán divisas líquidas para pagar los salarios de los trabajadores y frenar la inflación antes del verano.