Cien días después de la invasión rusa en Ucrania, la guerra ha traído al mundo un redoble casi diario de escenas desgarradoras: cadáveres de civiles en las calles de Bucha; un teatro volado en Mariupol; el caos en una estación de tren de Kramatorsk tras un ataque con misiles rusos, detalla AP.
Todo esto se traduce en solo una parte del panorama general del peor conflicto armado de Europa en décadas. AP indica que, nadie sabe realmente cuántos combatientes o civiles han muerto, y las afirmaciones de bajas por parte de funcionarios del gobierno, que a veces pueden exagerar o minimizar sus cifras por razones de relaciones públicas, son casi imposibles de verificar.
Los funcionarios del gobierno, las agencias de la ONU y otros que llevan a cabo la ardua tarea de contar los muertos no siempre tienen acceso a los lugares donde murieron personas. Con todas esas advertencias, «al menos decenas de miles» de civiles ucranianos han muerto hasta ahora, dijo el jueves el presidente Volodymyr Zelenskyy en comentarios al parlamento de Luxemburgo.
Solo en Mariupol, las autoridades han informado de más de 21.000 civiles muertos. Sievierodonetsk, una ciudad en la región oriental de Lugansk que se ha convertido en el foco de la ofensiva de Rusia, ha sufrido aproximadamente 1.500 bajas, según el alcalde.
Zelenskyy ha explicado en días pasados que, entre 60 y 100 soldados ucranianos mueren en combate todos los días, con unos 500 heridos más.
Las últimas cifras publicadas por Rusia para sus propias fuerzas se produjeron el 25 de marzo, cuando un general dijo a los medios estatales que habían muerto 1.351 soldados y 3.825 heridos. Ucrania y los observadores occidentales dicen que el número real es mucho mayor: Zelenskyy explicó el jueves que más de 30.000 militares rusos han muerto, “más de lo que la Unión Soviética perdió en 10 años de guerra en Afganistán”; a fines de abril, el gobierno británico estimó las pérdidas rusas en 15.000.
Lo cierto es que, estos 100 días transcurridos desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania han sido semanas de «sufrimiento, devastación y destrucción a escala masiva» que han dejado un tercio de la población ucraniana dependiente de la ayuda humanitaria, en una guerra que «no tendrá ganador», así lo afirmó la ONU.

