Cuatro personas murieron durante tiroteo en un hospital en Tulsa, Oklahoma durante el miércoles. Las autoridades confirmaron que el presunto atacante de la masacre estaba armado con un rifle y una pistola y también murió. La policía llegó al lugar en horas de la tarde en el Hospital Saint Francis en menos de cuatro minutos, lo que garantizó que el número de muertos no fuera mayor.

Múltiples heridos también fueron reportados, pero medios estadounidenses informaron que ninguno de gravedad, indica BBC. 

«En este momento tenemos cuatro civiles muertos y un tirador muerto», dijo en una conferencia de prensa, el subcomandante de policía Eric Dalgleish. El tirador en edad entre 35 y 40 años sufrió heridas de bala fatales que se cree que fueron auto infligidas.

Según afirmó el concejal del Ayuntamiento Jayme Fowler al canal CNN, el asaltante, que portaba un rifle y una pistola, estaba buscando a un médico que trabajaba en el lugar, Sin embargo, la policía no ha confirmado esta teoría.